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Sunday, 26 May, 2024 - 19:00

“Me da la vida pensar que con mi libro entro en casa de las personas y en su habitación cuando sus cuidadores se lo están contando”

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Carolina Rodríguez Serrano, autora de "¿Dónde viven los sueños?"

Info5Villas entrevista a la villana Carolina Rodríguez Serrano, escritora del cuento “¿Dónde viven los sueños?”, que aporta valiosas enseñanzas a gente de todas las edades.

Dicen que a veces los sueños se cumplen. Cuesta mucho y más si todo lo hace uno/a mismo/a. Una de esas personas que ha logrado hacer realidad el suyo es Carolina Rodríguez Serrano (Ávila, 1982), natural de Mombeltrán, y precisamente lo ha conseguido preguntándose dónde residen y por dónde se puede empezar a dar forma a eso mismo, los sueños.

Cuando todavía está asimilando haber lanzado al mercado su primer cuento, “¿Dónde viven los sueños?”, y haber tenido el privilegio de presentarlo oficialmente en el Castillo de su pueblo, engalanado para la ocasión el pasado 30 de diciembre con ayuda de toda su gente y varios de sus vecinos, la escritora atiende amablemente a este portal con la emoción en sus ojos por la gran acogida que peques y no tan peques están dando a Mía, su protagonista, y lo mucho que se puede aprender con su autoeditada obra.

Pregunta (Sergio): Bueno, Carolina, ¡muchísimas gracias por atender a Info5Villas y enhorabuena por haber conseguido publicar este cuento tan bonito! ¿Cómo surge el libro y cómo ha sido el largo proceso desde que estaba en tu cabeza hasta que ha llegado a las menos de los lectores?

Respuesta (Carolina): ¡Muchas gracias! El libro surge por un viaje muy especial, un viaje a mi interior. Me di cuenta de que en mi cabeza tenía 70 gallinas correteando de un lado a otro y la mitad de ellas no paraban de juzgarme. Entonces, me pregunté si sería posible domar a esas gallinas para que me ayuden en vez de boicotearme. Así es cómo surgió la idea de hacer un cuento para trabajar un poco en los valores y en mis cualidades. La idea surgió también porque a mí siempre me ha encantado leer un cuento a mis hijos por la noche. Todas las noches hemos leído un cuento, incluso más de uno; hemos negociado uno, dos o tres hasta que ya se han dormido. De hecho, leíamos, por ejemplo, uno con los ojos abiertos y otro con los ojos cerrados para que durmieran. La verdad es que he leído muchísimos cuentos con ellos y me ha gustado siempre mucho también ponerles voces, escenificarlos… Me di cuenta de que, con los cuentos, aparte de ser una actividad con la que se tiene una conexión muy especial con ellos, también se pueden transmitir muchos valores. Por eso surgió la idea del cuento, porque pensé que, si podía ayudarme a mí, también podía ayudar a los niños.

El proceso de creación en sí ha sido bastante largo. La primera versión del cuento la escribí el 15 de junio de 2022. Después de la primera versión vino la primera revisión, luego la revisión de la revisión, luego la revisión de la revisión de la revisión y así sucesivamente hasta que comprendí que, aunque siguiera revisándolo, mi cuento no iba a ser perfecto, como nada lo es.

Cuando ya creí que tenía la última versión, fui al Registro de la Propiedad Intelectual. Después de registrarlo, vino la búsqueda de ilustradora, que pasé también muchísimo tiempo hasta encontrarla. También podría escribir otro libro con la historia. Cuando la encontré, estuvimos trabajando desde finales de diciembre de 2022 hasta prácticamente octubre de 2023. Ahora, cuando miro un cuento, aprecio más todo el trabajo que lleva hacerlo. Hasta que no te pones a hacer una cosa, no te das cuenta de todo el trabajo que lleva detrás, sobre todo si quieres dirigir las ilustraciones como yo las he dirigido, elegir cada una de entre los bocetos, las imágenes que van dentro… y tiene mucho trabajo, la verdad. Mi cuento ha estado justo para llegar a la presentación del 30 de diciembre de 2023, así que imagínate qué proceso más largo.

P: ¡Un trabajazo, ya lo creo! Vamos a hablar precisamente de la ilustradora de “¿Dónde viven los sueños?”, que es la ucraniana Yana Kozak. Dices que trabajabas con ella en base a los bocetos, pero ¿en qué orden exactamente? ¿Le mandaste todo el cuento y ella al leerlo completo te los iba haciendo o ibais poco a poco? ¿Cómo fue el proceso concretamente?

R: Pues la verdad es que no sé cómo funciona con otras ilustradoras, pero yo le mandé mi cuento. Como ella es ucraniana, nos hemos comunicado en inglés. Primero, tuve que traducir el cuento y luego se lo mandé a una amiga americana para que lo revisase porque mi inglés deja mucho que desear (risas). Puedo comunicarme en inglés, pero con algunos errores gramaticales, así que me lo revisaron y pasé a Yana la versión revisada y un briefing (informe) pormenorizado de qué tenía que aparecer en cada ilustración, por ejemplo, una descripción de la niña, etcétera. Todo el cuento se apoya en imágenes reales de nuestra zona, por ejemplo, el Castillo de Mombeltrán, los Pozos de Felipe o las vistas desde El Torozo, con una lupa gigante en la que aparece la niña en una piedra y en la que se ven los 5 pueblos como en las vistas desde allí, y también en el final aparece la Laguna de Gredos.

Yana trabajó con un briefing general que yo le hice de cada ilustración y luego, cuando ha ido trabajando con cada una, pues si, por ejemplo, era una imagen en la que aparecía un fondo de mar, yo le decía que pusiera un caballito de mar en tal sitio o un cangrejo en tal otro. Nos hemos ido apoyando en bocetos, en fotos de imágenes reales y con todo eso íbamos haciéndolos sin color. Primero, bocetos de todo el cuento y cuando ya teníamos todos los bocetos aprobados se trabaja eligiendo colores. El cuento tiene que seguir una línea de colores y también de tonos. Mi cuento tiene unos colores muy vibrantes, que llaman la atención mucho a los niños. Después de este paso, se eligen también las texturas. Es un proceso largo, pero te puedo decir que he disfrutado muchísimo. Incluso a veces, si tenía un mal día por cosas personales, me llegaba una ilustración de Yana y era como si se parara el mundo en ese momento y me hacía una ilusión enorme. Por ejemplo, una vez me envió una de las ilustraciones mientras estaba subiendo a la Laguna de Gredos y otra haciendo un bautizo de buceo, que coincidió con el envío de la ilustración de una imagen suya del fondo del mar, así que una señal total (risas).

Toda la comunicación con Yana fue por WhatsApp. Ella es una superartista, tiene una gran sensibilidad para ilustrar y un estilo muy propio. Yo era capaz de entender lo que ella me decía, pero no era capaz de escribir a su velocidad y a mí me explotaba el cerebro (risas). Un día en la oficina, mi compañera Karen me dijo que WhatsApp tiene un traductor, que yo desconocía y que me ha acabado salvando la vida para poder traducir y escribirle todo lo que quería ir contestando (risas). He podido trabajar con ella de manera fluida gracias a eso.

P: Ahora Yana ya será también fan de nuestra zona y de Las 5 Villas también, ¿no?

R: Sí, sí. Ella vive en una zona de Ucrania que es superbonita, se llama Carpatia que es también de montaña, tiene un lago muy bonito… Aparte de trabajar juntas hemos compartido nuestro día a día y desgraciadamente he conocido como es su vida allí con la guerra.

Hemos intercambiado fotos de nuestras zonas y, de hecho, le he dicho que cuando acabe la guerra tengo pendiente ir a visitar su zona también.

P: Ojalá puedas y sea prontito, claro que sí. Vamos a volver ahora al cuento porque según has comentado es verdad que es para niños, pero que también tiene enseñanzas para adultos. Separándolo así por edades, ¿qué se va a encontrar cada tipo de público? ¿Con qué crees que se va a quedar cada lector según su edad?

R: Sí, depende de la edad. Por ejemplo, un niño muy pequeño puede disfrutar de las ilustraciones, de los colores o incluso buscar las bolitas de sueños perdidas que hay en mitad del cuento o jugar con la máquina expendedora de besos, el invento de la niña inventora, que es lo que le encanta a mi hija. Un niño más grande puede, a lo mejor, llevarse la idea de perseguir sus sueños y luchar por ellos, y otro mayor puede llegar a hacer el ejercicio final, escribir sus virtudes y cualidades para poner el foco en eso y hacerle ver que cada persona es única. Un adulto, por su parte, puede recibir otro mensaje: el de buscar las cosas dentro y no buscar tanto las cosas fuera. Buscamos en las cosas materiales, y nos podemos dar cuenta de que todas las cosas más importantes viven dentro de nosotros.

P: Sí, realmente es que a todos los públicos les vendrá bien leerlo.

R: Claro. También, por ejemplo, si un niño hace la medalla, tanto él como sus cuidadores principales pueden poner el foco en sus virtudes y entonces la forma en que él se mira o la que le miran puede influir en que mejore su autoestima y su autoconcepto. Porque no es lo mismo decir que un niño es “impulsivo” que decir que es “espontáneo”. O no es lo mismo decir que es “sensible” a que es “llorón”. Depende de cómo lo enfoquemos, puede mejorar su autoconcepto.

P: Efectivamente, de todo se puede sacar una virtud y la que haces a través de tu cuento es una visión optimista muy buena. Vamos a hablar ahora de la pregunta que da título al libro, “¿Dónde viven los sueños?”, aunque me parece que ha salido ya la contestación. ¿Has dado con la respuesta a la pregunta al escribirlo? ¿Cómo logras que cada persona que lo lea pueda embarcarse con Mía, la protagonista?

R: Pues, respecto a la primera pregunta, sí, creo que está claro que viven dentro de nosotros; esa es la respuesta. Y en cuanto a la segunda, yo creo que el cuento tiene un lenguaje sencillo con unas ilustraciones llamativas, y creo que cada persona puede sentirse identificada con la protagonista. Los niños más pequeños persiguiendo sus sueños y los adultos simplemente haciendo un listado de sus virtudes para poner el foco en eso.

P: ¡Muy bien! Indagando en el perfil de Instagram del cuento (@carol.cuentos), veo que pudiste presenciar su proceso de impresión, que imagino que fue la parte más bonita de toda la creación. ¿Qué sentiste en ese momento?

R: Pues la verdad es que la imprenta me lo facilitó todo mucho. Ese día estuve desde las 16:00 hasta las 21:00 de la noche eligiendo los tonos, yo no tenía ni idea del mundo de la reprografía. Funciona con pliegos, y como todas mis ilustraciones van abrazadas, son una doble ilustración; tienen que cuadrar exactamente. Si va la misma ilustración en el mismo pliego no pasa nada, pero si van en distintos pliegos tienen que coincidir exactamente los mismos tonos de una con la otra y yo no sabía que se hacían tantas pruebas de color. Me pareció superinteresante, aparte de emocionante; imagínate, poder elegir los tonos y todo. Salvando las distancias, el cuento para mí es como un hijo, entonces poder haber seguido el proceso desde el inicio hasta el final para mí ha sido un placer y un orgullo, la verdad. Ese día fue un día superfeliz aunque cansado porque tiene muchas ilustraciones, pero lo recuerdo con especial cariño y la gente de la imprenta se portó fenomenal conmigo.

En un momento llegué a pensar en imprimir en China por tema de costes y porque veía que la mayoría de los cuentos que leía ponían que estaban impresos allí, pero yo no sé si publicaré más cuentos y decidiré entonces imprimir en otro país. Pero de momento, en este primero, quería darme el gusto de elegir el proceso entero y elegir el papel, el grosor, si era brillo o era mate, también el tipo de impresión. Mi cuento está impreso en offset, en una buena calidad, y para mí era importante dar un producto que tuviera mucha calidad y que cuando lo tocases se note. La verdad es que ha sido un placer.

P: ¡Qué bien y qué privilegio poder haber seguido ese momento también! Siguiendo con tu vida personal, ahora que decías que el proceso de impresión de tu cuento fue casi como dar a luz, precisamente tu libro ha salido ahora que tus hijos son pequeños y a partir de esa conexión que comentabas al principio. ¿Crees que la maternidad te ha permitido dar ese toque especial al cuento? Y aunque lo has dejado entrever antes, ¿habrá entonces más cuentos en el futuro, aunque tus peques vayan creciendo?

R: Sin duda, estoy segura de que no hubiera hecho este cuento si mis hijos no existieran porque la idea surgió de tantas noches que he pasado con ellos. De hecho, llegó un momento en el que teníamos que leer otros que no eran los que teníamos porque, claro, los cuentos cuestan dinero y teníamos que tirar de la Biblioteca. Hemos ido muchas tardes allí, hemos intercambiado cuentos con amigos, y estoy segura de que, si no hubiera tenido a mis hijos, probablemente yo no hubiera escrito un cuento o por lo menos no hubiera escrito un cuento así.

Y respecto a la segunda pregunta, voy a hacerme la misteriosa diciendo que la respuesta está en mi cuento. Hay un spoiler en mi cuento sobre esto. Hay una ilustración, la de la niña soñadora, en la que se da una pista de si hay continuación o no, así que os animo a que lo veáis (risas).

P: ¡Claro que sí, otro motivo más! (Risas). Vamos ahora con las primeras reacciones al libro, las primeras reseñas que se van produciendo, que están siendo muy positivas según te está escribiendo la gente, además desde distintos puntos de España como compartes en Instagram. Sobre todo, destacan “la sensibilidad con la que está escrito”, “los valores tan bonitos que transmite” o que Mía “refleja la niña que todos llevamos dentro”. Imagino que te dará un subidón tremendo al leerlas, ¿qué destacas de los comentarios que estás recibiendo?

R: Pues he engordado 7 kilos desde que las veo (risas). En serio, me hace superfeliz recibir imágenes de los niños leyendo el cuento, vídeos, que la gente me escriba… Una madre, por ejemplo, me escribía que su niño ha pasado momentos duros y que este cuento le ha removido dentro de forma positiva. O, por ejemplo, hoy mismo me escribía una mamá del sitio donde va mi hija a clases particulares diciéndome que adquirió mi cuento para su biblioteca de cuentos, se lo ha llevado a su casa y no ha sido capaz de devolverlo al sitio de las clases porque su hija lo tiene secuestrado (risas). Yo a veces les mando algún vídeo contando alguna curiosidad del cuento y la verdad es que esto es lo que me da la vida y para mí es superbonito, lo más bonito de todo. El pensar que entro con mi cuento en la casa de las personas y en su habitación cuando sus cuidadores se lo están contando es superbonito.

P: ¡Desde luego que sí! Volvemos ahora aquí a nuestra tierra, a Las 5 Villas, porque como hemos dicho presentaste el cuento el 30 de diciembre en el Castillo de tu pueblo (Mombeltrán). Luego, el 4 de enero, lo hiciste también en la Residencia de Mayores allí en La Villa y este sábado toca en San Esteban del Valle, donde su gente podrá conocer a Mía y en plenas fiestas, además. ¿Cómo fueron esas presentaciones y cómo va a ser la del sábado? ¿Con qué te quedas de cada una y cómo esperas que sea la de San Esteban?

R: Pues la presentación que hice en el Castillo, imagínate. Lo primero fue contar para mi cuento con el marco del Castillo, que encima está inspirado un poco en él, fue espectacular. Ya no sólo eso, sino que yo lo había planificado todo muchísimo, pero con lo que me quedo es con toda la ayuda que recibí de todas las personas que me rodean. En realidad, yo he hecho mi cuento, pero he tenido mucha gente que me ha ayudado no solamente en el proceso del cuento sino en esa presentación.

Mi madre y mi vecina, entre otras, han estado recortando al menos 100 animalitos impresos que me imprimió una amiga para llenar casi todo el Castillo con los animalitos del cuento. Mi hermana Azucena me ayudó haciendo como 200 flores. Tengo flores de sobra para San Esteban y todas las presentaciones que quiera porque no puse todas, evidentemente (risas). Hicimos nubes con relleno de cojines, pusimos una alfombra rosa de 20 metros, mi amiga Lucía Díaz me hizo un cartel para la puerta del Castillo hecho a medida con la portada del cuento de tal manera que abrías las puertas y parecía que entrabas en el cuento. Luego, por ejemplo, otra amiga, que es también escritora de cuentos, lo narró porque yo ese día estaba supernerviosa y emocionada. Otro amigo tocó el saxofón en directo, iluminamos la torre de rosa y como el acto fue en un momento del día en que no daba la luz en la torre, la iluminamos de rosa y proyectamos en ella las imágenes del cuento. Recibí muchísima ayuda, yo sola no lo hubiera podido hacer.

El Ayuntamiento me prestó un montón de cosas, el colegio (CRA El Barranco) también, mi marido, la familia y los amigos, que estuvieron montando y desmontando, también el guardés del Castillo y su familia, que estuvieron todo el tiempo con nosotros, las personas que estuvieron vendiendo los cuentos. Yo estuve solamente con mi discurso y firmando cuentos; había una cola enorme de gente para que les firmase el cuento. Yo no me lo podía creer, fue como estar en la nube de mis sueños. De esa presentación me quedo con todo el trabajo en grupo que hicimos para que todo fuera bien. Recibía mensajes de padres y madres días después diciéndome que sus hijos no paraban de hablar de la presentación del cuento, del cuento del Castillo. Fue un ambiente mágico de verdad.

De la presentación de la Residencia, en la que, claro, el público no tenía nada que ver y en la que sí leí mi cuento, me llevo el haber hecho que pasasen un rato agradable en Navidades. Al final los abuelos necesitan esa parte social que se pierde un poco en las Residencias y que creo que en la Residencia de Mombeltrán lo hacen fenomenal. Me llevo el haber aportado mi granito de arena para que pasasen un ratito agradable.

Y en la de San Esteban espero hacer algo diferente, que sea una presentación más interactiva y que aparte de proyectar la presentación y ver el cuento también juguemos un poco, porque el espacio da pie a poder hacer cosas interactivas para pasar un rato agradable y divertido.

P: ¡Seguro que será una gran tarde allí también! Pues ya por último, Carolina, ¿cómo se puede conseguir el libro? Porque según compartes en Instagram ya ha llegado hasta ciudades como Melilla o San Sebastián, entre otras muchas. ¿Cómo están yendo las ventas? Y para acabar un mensaje final de ¿cómo animarías a leerlo con una frase contundente que se te ocurra?

R: Vale, je, je. Si estáis en Las 5 Villas podéis conseguir el cuento en: La Tienda de Isis (en Mombeltrán), La Tienda de Ana y Floristería La Camelia (ambas en Cuevas), Supermercado UDACO (San Esteban) y en la farmacia de Santa Cruz. Fuera del Barranco está a la venta en El Quiosco de Quica y en Mar Zapatería (en Arenas de San Pedro). Además, en Madrid lo tengo en dos sitios: en la Papelería CARLIN Mirasierra y en una pequeña tienda de encurtidos de Moratalaz, el barrio en el que vivo, ya que la señora de la tienda se ofreció a venderlos cuando fui a entregar un libro para enviarlo y me preguntó si quería dejar allí mis cuentos para ayudarme vendiéndolos. La verdad es que tengo muchísima suerte. Y para el resto de la gente pueden comprarlo contactándome a través de mi Instagram (@carol.cuentos) y lo hago llegar haciendo envíos a toda España.

Y para este mensaje final, mira, aquí van 3 motivos por los que cualquiera debería considerar la compra de “¿Dónde viven los sueños?”.

El primero es porque es un cuento de búsqueda personal. La historia de Mía invita a invertir tiempo en educar nuestra voz crítica, conocernos a nosotros mismos y a enfocarnos más en nuestras fortalezas y en las de nuestros hijos, que en las debilidades.

El segundo es por la versatilidad para todas las edades y personalidades; dependiendo de la edad y de la idiosincrasia se pueden extraer diferentes mensajes y lecciones.

Y el tercero es la creación de vínculos familiares. Leer la historia de Mía a tus hijos por la noche no sólo proporcionará un momento agradable; en esas noches compartidas de cuentos se crearán momentos que llevarán en su mochilita de recuerdos.

Y si aún alguien necesita más razones para convencerse (risas), siempre digo así en tono de humor que he pensado lo que diría mi amiga generadora de necesidades, a quien llamo Ms. Amazon, y estoy segura de que diría que la cubierta de mi cuento es tan bonita que se convertirá en el adorno perfecto para cualquier estantería de libros (risas).

No quiero que lo compren por la cubierta, claro, pero queda gracioso así y, por supuesto, con todo esto animo a descubrir la magia que habita en “¿Dónde viven los sueños?”.

Sergio: Claro que sí, queda bien también y hay que vender de cualquier manera (risas). Por cualquiera de los motivos, pero hay que leerlo, por supuesto. Aquí lo dejamos, Carolina, un placer haber hablado contigo y muchísimas gracias por esta conversación tan buena que hemos tenido. Espero que vaya todo genial tanto a nivel presentaciones como a nivel ventas y en todo en general en el futuro, que seguro que sí.

Carolina: A ti, de verdad, muchas gracias por darme esta oportunidad y también por la labor que haces de poner voz a las personas de nuestros pueblos que nos tiramos a la piscina con proyectos sin saber cómo va a ser el resultado.

S: Muchas gracias, encantado y ojalá nos veamos en más entrevistas, que será buena señal para los dos.

C: ¡Muchas gracias!

 

(Imagen cedida por Carolina Rodríguez Serrano y publicada en su perfil de Instagram, @carol.cuentos).

Más fotografías de la presentación del 30 de diciembre en el perfil de Facebook de Info5Villas.